jueves, 7 de mayo de 2026

LA TORMENTA DESATADA

      Se cruzó en mi camino, como un ave de paso cansada de soñar paraísos perdidos, como una estrella fugaz que deja la estela de su inocencia en los recovecos de la vida, como la felicidad que pasa y deja un suave perfume a lo que pudo ser, como esa canción que se queda en la memoria y la repites como un mantra de diario, como ese recuerdo al que regresas cada vez que te besa la tristeza. El mundo se volvió azul, todas la tonalidades de azul contenidas en su mirada, un azul infinito donde habitar para siempre. Llegó de improviso, como la tormenta desatada que no cesa, como el mar embravecido que se besa con las rocas, como el viento que te acaricia con dedos invisibles, como la algarabía que te roza y se convierte en trocitos de poesía. El mundo se volvió loco porque ella era la locura, porque cada una de sus palabras destilaba un halo casi imperceptible de ternura, porque la vida se paraba para tan solo contemplarla. Era un compendio sobre sueños imposibles,, un tratado sobre besos inventados, un barco que arriba a una isla perdida y su capitán sabe que ha llegado a su destino. Escribía con sonrisas los momentos y no había un momento donde ella no estuviese. Llegó una tarde, rodeada de silencio, tímida como los suspiros contenidos en la garganta de la imaginación, serena como la belleza que habita los momentos íntimos, altiva como las mujeres que saben que el mundo está contenido en sus caderas. Construyó el calendario de mis días con su encantador desparpajo, con la algaraza desenfadada de quien lo ofrece todo y no esconde nada, con la ternura que pasea a diario por su mirada, con el azul indefinido que pone color a la melancolía. Se quedó a vivir en los instantes que siempre recuerdas, en las canciones de cuna de corazones sin nombre, en la garita donde descansan los labios del pecado, en los atardeceres que nunca terminan. Escribió, sin saberlo, un compendio sobre las normas no escritas de la devoción correspondida. Un glosario de retos diarios dibujados con el azul celeste de sus ojos de gata. Compuso un diccionario de palabras escondidas, de vocablos sin sentido que daban todo el sentido a la vida, y sin darme cuenta me encontré caminando tras los pasos que conducen a ese lugar donde se esconden los deseos, dibujando promesas que es muy probable que nunca se cumplan, escribiendo estas palabras que se acomodan en el regazo de lo cotidiano, dejando que el fuego consuma mis pecados hasta convertirlos en cenizas. 
     Pasó como una tormenta desatada que arrasa todo cuanto toca, como ese gatito que solo quiere que lo colmes de caricias, como el rayo que desafía la inmensidad del cielo con furiosas cabriolas. Se fue como llegó, dejando desordenado mi corazón, pintando de azul cobalto las paredes que contienen mi memoria, y aunque ya no está solo necesito cerrar los ojos, cuando a lo lejos suena la tormenta, para que mi corazón no deje de pensar en ella.


LLEGÓ COMO LA TORMENTA DESATADA
VOLVIENDO MI VIDA DEL REVES
Y DEJANDO MI CORAZÓN SIN ALIENTO.
PASÓ COMO UN HURACÁN DESBOCADO,
VOLVIENDO MI PASIÓN A LA CALMA
Y DEJANDO UN MAR DE RECUERDOS
POR DONDE NAVEGAN MIS SUEÑOS.


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