Tengo una pena que me despierta cada mañana, un nudo en el corazón que me ahoga sin decir nada, un cariño que se muere de olvido en el alma. Tengo unas palabras guardadas en una hoja arrugada, una esperanza muy flaca que camina descalza, un murmullo que no grita para no molestar la desidia. Tengo el tiempo muy justo, la paciencia muy escasa, unas arrugas en la cara que me ha regalado la tristeza. Tengo una sonrisa gastada, una mirada perdida que no quiere ser encontrada, muchas noches en vela y muchos días vacíos. Tengo un espejo roto donde no se refleja la nostalgia, un bolígrafo sin tinta que te escribía solo poesía, una canción que ya solo escucha la melancolía. Tengo un tren que cogí equivocado, un camino de vuelta que no va a ningún lado, un frío tan intenso que nunca llega el verano. Tengo una amiga que jamás se ha marchado, un recuerdo gastado de tanto usarlo, unos besos que nunca he dado, un "te quiero" que jamás he pronunciado. Tengo un móvil apagado donde nunca llegan mensajes, una habitación vacía donde guardo la cobardía, una ventana con vistas a la trémula fantasía. Tengo una tristeza que me acompaña a diario, una felicidad que me visita solo en fin de semana, unas verdades que siempre son mentiras. Tengo unas manos que no son las mías, que cuando acudo a ellas siempre están vacías, un lugar donde lamer mis heridas cuando la vida presenta batalla, un mundo gastado que yo nunca he usado, unas lágrimas que regalo una vez a la semana. Tengo un corazón roto que no quiere ser reparado, una pasión desbordada que se desborda por nada, un amor de juguete que no tiene batería, una amiga que nunca está cuando se la necesita. Tengo un silencio que no me molesta, un olvido que me recuerda que necesito, una sonrisa que pasa de largo pero nunca sé que significa. Tengo un amor en conserva, que ya ha caducado, una pasión con faltas de ortografía que nunca voy a corregir, un pastel de tres chocolates que me hizo inmensamente feliz, un cumpleaños que nunca llegué a celebrar y una niña de ojos tan tristes que no sabía encontrar la felicidad. Tengo un sueño averiado que no me deja soñar, un coche que es el paraíso al que siempre debería regresar, una noche de verano que se escribió sin palabras y unas palabras que son como un fiero puñal. Tengo unos versos escritos que nunca llegué a escribir, una vida gastada que ya nunca podré usar, un corazón sin dueño que una vez encontré y una historia que nunca fue la mía, pero que me apeteció vivir aunque siempre supe que no tendría un final feliz.
NO TENGO NADA
UN CORAZÓN AVERIADO, UN CAMINO SIN RETORNO
QUE NUNCA ME LLEVA A NINGÚN LADO.
NO TENGO NADA
UN CARIÑO CADUCADO, UNA TRISTEZA DE DIARIO
QUE SE ESCRIBE CON AUSENCIAS.






