martes, 21 de julio de 2026

EL PISTOLERO "EL PRINCIPIO"

      La tormenta arreciaba y las esquirlas de hielo se clavaban como cuchillos en el ropaje del pistolero, los rayos dibujaban un cielo siniestro y la noche encerraba un mar de colmillos esperando devorar las entrañas del mundo. Solo se escuchaba el siniestro repique de los truenos poniendo banda sonora a la tragedia. El pistolero avanzó con calma, sobre su cintura descansaban dos preciosos colts de cachas nacaradas bastante desgastadas por el uso y de su espalda sobresalía el mango de una vieja katana sujetada por una correa de cuero de un color indefinido vencido por el paso del tiempo. La muerte le había perseguido durante siglos y era el momento de presentarle sus respetos, de mirarla a la cara y decirle "no te tengo miedo", de volver a caminar por el infierno si fuese necesario. De la oscuridad surgieron un millar de garras y colmillos dispuestos a desgarrar su alma en mil pedazos. Desenfundó con extrema rapidez mientras los primeros demonios intentaban alcanzarlo, giró un poco a la izquierda para esquivar el ataque y sus revólveres comenzaron a disparar con una precisión mortal, con un canto entonado a la desolación. Las bestias caían abatidas por cada uno de sus certeros disparos, un mar de icor manchaba la noche como un vómito surgido de las mismas entrañas del averno. No dejaba de moverse y disparar mientras las entidades demoniacas intentaban cazarlo. Su rostro no reflejaba miedo, sus músculos se tensaban con cada disparo y su imagen era la de un avatar de la muerte dispuesto a exterminarlo todo. Había llegado hasta este momento segando la vida de muchas criaturas, de seres humanos que nunca merecieron vivir, de almas tan oscuras que daban miedo a la luz. No era el momento de dudar, de retroceder, era el momento de escribir un obitorio con la sangre impura de todos los seres que pueblan el infierno. Continuaba disparando rodeado de oscuridad y cada disparo iba acompañado de un grito gutural, de un gemido que dejaba escapar una vida miserable. No eran seres hechos de esta realidad, eran criaturas escapadas de las más horrendas pesadillas y ahí es donde debían volver. No conocía el miedo porque no le importaba morir, no conocía el dolor porque no tenía corazón. Era un hombre sin alma, sin cielo, sin destino, un ser construido en las entrañas del infierno para erradicar la luz del mundo. El ataque cesó mientras la tormenta amainaba, y sobre el campo de batalla solo quedaban cuerpos retorcidos, engendros vomitados por la matriz corrupta de la desolación, demonios de cuerpos deformes que una vez fueron hombres. El pistolero yacía con una rodilla en tierra apuntando al silencio, a la nada, a la muerte que paseaba altiva por el campo de batalla. Enfundó sus armas y se irguió despacio, nadie había sobrevivido a sus disparos. Era el inicio de una cacería despiadada e implacable, el primer paso para llegar hasta las mismísimas entrañas del purgatorio, era el principio del fin, y ahora, él era la muerte y el infierno le seguía.


LA MUERTE NUNCA ES EL FINAL


lunes, 13 de julio de 2026

CUÉNTAME UNA HISTORIA

(No hay nada más hermoso e intangible que los mundos que dibujan las palabras cuando la imaginación pierde la cabeza)

     Cuéntame una historia, no importa que no tenga un final feliz, que sea un relato oscuro de traiciones y mentiras, que me haga llorar mientras las palabras dibujan la tragedia, que la tristeza inunde mi corazón como un estilete clavado en las entrañas de la escuálida dignidad. Cuéntame una historia de pasiones desbordadas, de príncipes sin princesas, de oscuros caballeros peleando por deseos imposibles, de bosques terroríficos y caperucitas enamoradas del lobo feroz. Cuéntame un cuento que me aleje de la melancolía de diario, que escriba paraísos que nunca podré visitar, que describa dragones colosales devorando las entrañas de la infinita fantasía. Cuéntame una historia que desafíe los límites que crea mi entelequia, un mundo que aunque no sea el mío pueda visitarlo cada vez que me rozan las afiladas garras de la pena. No quiero una historia de princesas, de castillos colosales y actos de valor indescriptibles. Solo quiero una historia sencilla, una historia que se escriba con un beso, un relato contenido en la delicada sencillez de una caricia, un cuento relatado con la mirada de una mujer que nunca espera nada pero lo sabe todo sobre amores imposibles. Quiero un cuento donde la cenicienta no tenga que huir a las doce de la noche, un cuento donde el amor no baje la cabeza y sienta el terrible yugo del orgullo, un cuento donde las madrastras no condenen al olvido a los hermosos sentimientos, un cuento que me haga perder la razón, un cuento donde no se muera un corazón. Cuéntame una historia donde nunca estés tú, una historia donde nunca te hubiese conocido, una historia donde la soledad sea una bella princesa a la que todos quieren besar. Cuéntame un cuento donde los besos sean preciosas hadas revoloteando en los lugares encantados donde habita el misterio, donde la muerte tenga los ojos azules y el corazón roto, donde sabes que el final será una oda entonada a la fatalidad. No pares de hablar, de dibujar la historia con ese tono de voz que da forma a la tristeza, con esas palabras que solo crean oscuridad, con esa cadencia misteriosa que crea mundos huérfanos de felicidad. Cuéntame una última historia donde el destino no esté escrito antes de empezar, una historia donde pueda cerrar los ojos y dejar escapar todos mis besos en pos de la cruda realidad, una historia donde nunca te llegué a amar, una historia donde sea mi corazón quien escriba el final.


CUÉNTAME UN CUENTO QUE DERRAME MIS LÁGRIMAS
UNA HISTORIA QUE MUERA CON UN FINAL TRISTE.
HAZ QUE LAS PALABRAS ATRAVIESEN EL TIEMPO
Y SE CLAVEN COMO UNA DAGA EN MIS ENTRAÑAS.
CUÉNTAME UNA HISTORIA QUE NO HAYA ESCUCHADO
UN GLOSARIO DE MOMENTOS TERRORÍFICOS
DONDE EL AMOR SE MUERA DE PENA Y AUSENCIAS.
CUÉNTAME NUESTRA HISTORIA
Y NO TE DEJES NI UNA SOLA MENTIRA EN EL CAMINO,
DEJA QUE LA FANTASÍA SE MUERA DE OLVIDO
DEJA QUE MI CORAZÓN ESCPA TODO TU CARIÑO.



miércoles, 8 de julio de 2026

PASEANDO POR LA MEMORIA

      Se quedó solo, mirando la oscuridad del infinito, contemplando la tristeza de diario, escribiendo versos que se mueren por encontrar una rima, atado de pies y manos a los amores que pasan deprisa pero se aferran con uñas y dientes a la memoria. Se quedó sin besos, sin vida, sin alma, sin tiempo para encontrar una sonrisa, tirado en la calle del deseo como un juguete roto, consumido por la nostalgia de los deseos que nunca se cumplen, abatido por la falsa belleza que consume la felicidad como un terrible devorador hambriento de tiempo. Tanto tiempo, tanto cariño, tantos besos y todo se perdió por el camino, por la ausencia de empatía, por las actitudes frías como el hielo que dejan helados los sentimientos, por el egoísmo escrito como un credo en la piel del desencanto, por la cobardía tatuada en los recuerdos de quien no tiene memoria. Se quedó mirando el infinito, esperando el amor que nunca llega, las palabras que nunca se pronuncian, los besos que nunca se dan. Nunca comprendió que el amor es un asunto entre dos corazones, que la belleza no puede comprar la felicidad, que un beso no merece una vida de desprecio, que las sonrisas no se alquilan, se regalan a quien te quiere de verdad. Fue un vagabundo harapiento suplicando unas migajas de cariño, unos besos sin labios, un príncipe perdido en un cuento que no era el suyo. Caminó descalzo por corazones tan fríos que sus pies se entumecieron hasta caer rendido, hasta perder el último beso, hasta derramar la última lágrima. Se quedó varado en las caderas de mujeres que no sabían su nombre, en las pasiones desatadas como terribles tormentas que pasan y solo dejan tristeza, en los cuerpos sin rostro de amores sin dueño. Cuando eres esclavo de la necesidad te conformas con lo poco que te dan, con una mirada que nunca será tuya, con un beso extraviado que has encontrado tirado en la calle, con unas palabras vacías que resuenan en la soledad de quien nunca te hizo compañía. Se quedó a vivir en la nostalgia, a pasear por la tristeza, a dejar "te quieros" en los rincones de la melancolía. Aprendió que los amores son aves de paso pero que los sueños permanecen siempre a tu lado como fieros mastines custodiando tu corazón, que al infierno se va a través de unos ojos tristes y unas caderas que consumen el fuego, que el cariño no se puede comprar con falsas palabras, que quien siempre agacha la cabeza nunca podrá mirar a la felicidad a la cara.


RETAZOS IMCOMPLETOS DE CARIÑO
PALABRAS HUECAS PERDIDAS EN LOS CAMINOS
LA BELLEZA QUE HABITA EL SILENCIO
CORAZONES ROTOS, AMORES NO CORRESPONDIDOS
LA FELICIDAD ESTÁ HECHA DEL TIEMPO QUE HEMOS COMPARTIDO.
DE TUS MENTIDAS Y MIS VERDADES
DE MIS BESOS Y TU INDIFERENCIA
DE UN CORAZÓN ROTO QUE JAMÁS PODRÁ SER REPARADO.
DE TUS MIEDOS Y TU FALTA DE EMPATÍA
DEL LATIDO QUE COMPARTIERON NUESTROS CORAZONES
CUANDO YO CREÍA QUE SIEMPRE SERÍAS MÍA.