Te recordaré en las frías noches de invierno cuando los silencios se hagan hielo y las esquirlas del tiempo se claven en mi espera. Te escucharé en las tórridas noches de verano cuando el calor sea insoportable y el fuego de tu recuerdo devore hasta la última astilla de mi pasión. Te soñaré en las noches de otoño cuando los árboles pierden las hojas y yo pierdo mis lágrimas en la callejuelas oscuras donde dormitan las esperanzas perdidas. Te esperaré en las noches de primavera donde todo florece esperando que el amor renazca de nuevo. Te escribiré a la ausencia y aunque sé que jamás recibiré respuesta continuaré escribiéndote cada día, hasta que mis manos se queden sin letras y mi memoria sin palabras. Te amaré en la perdida infinita, en ese universo ahora vacío que una vez construimos los dos, en lo que una vez pude ser pero nunca será, en las tardes de verano que se dilatan con la tristeza que construye tu ausencia. Te veré en los ocasos, cuando el sol se acuesta a dormir en el regazo del mar y la belleza se llena de silencios, en los amaneceres que nunca terminan y en los momentos que nunca se olvidan. Te escribiré con la tinta de la memoria en el papel gastado de los recuerdos, te buscaré en las calles de la soledad, en el bulevar de las almas perdidas donde el amor tirita de frío, en las notas gastadas de aquella vieja canción que tarareabas sin cesar, en el barrio de los imposibles donde se estremecen de miedo las promesas que nunca se cumplen. Te amaré aunque a ti ya no te importe, aunque la soledad se llene de lágrimas y los recuerdos olviden tus besos. No importa el paso del tiempo porque el tiempo se paró cuando te dije que ya no te quería, cuando disfracé mi amor de mentiras y dejé que te fueras sin pronunciar una sola palabra. Cuando te besé en la frente y sabía que te regalaba mi último beso, cuando cerraste la puerta y el olvido me cogió de la mano, cuando volvía a mi mundo para no regresar jamás al tuyo. Te vi desaparecer por aquel estrecho pasillo y me quedé mirando el inmenso vacío que quedó cuando giraste la esquina porque sabía que ya nunca mas serías mía, que había luchado por imposibles y había perdido mi vida, que te amaba tanto que jamás me importaron tus mentiras, que eras todo lo que quería pero nada de lo que necesitaba, y ahora que ya no estás conmigo espero que la vida te sea leve allá donde tu corazón te lleve.
PERO HE APRENDIDO A SER COMO TÚ,
HE APRENDIDO A QUE YA NO ME IMPORTES.

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