lunes, 24 de febrero de 2020

Adoro la simplicidad de un "te quiero" escrito con una mirada, de unos besos dibujados con unas manos inquietas, de un amor que no necesita palabras. 

domingo, 16 de febrero de 2020

SONATINA DE SAN VALENTIN

Te visto con la mirada, una oda desatada a la belleza que habita en tu cuerpo, un cúmulo de deseos que se mecen en la melancolía de tus ojos. Sonatinas tiernas que se desprenden de tus tímidos labios y crean un oleaje iracundo de fantasía desbordada. Te dibujo en mi mente cada noche como un esbozo inacabado de sentimientos rotos esparcidos por mi cama, como una palabra que esconde toda la lujuria, como un verbo que define toda la pasión. La vida pasa, un desfile desdibujado de besos perdidos que buscan consuelo en los altares vacíos de corazones sin dueño, un murmullo de caricias que suspiran por descansar en tu cuerpo, un deseo que revolotea entre las ondas que se forman en los bucles de tu pelo. Las horas pasan y se abrazan al silencio, los días se visten con tu ausencia y mis labios se desnudan ante cada uno de tus besos. Los huecos de mi corazón rezuman una miriada de recuerdos y hay momentos donde la vida está hecha solo de anhelos.
Escribí en el viento nombres inventados de amores intangibles, susurré al destino versos escritos con el ámbar de tus ojos, me quedé, para siempre, a vivir en la dulzura que desprende tu sonrisa, y hay veces que un suspiro escapa del silencio y se convierte en una hermosa sinfonía, momentos que viven atados a un halo de poesía, delirios esculpidos con la belleza de tu cuerpo desnudo. Quisiera beber del rocío de tu mirada, que tus ojos dibujasen espejismos en el oasis que despierta la mañana, que el perfume de tu cuerpo forme parte de mi alma.
Hay amores que navegan por los insondables mares de la imaginación, corazones que se mueren de frío porque no hay unos labios que le ofrezcan su abrigo, mujeres tan hermosas que dan envidia a la propia belleza. Cierro los ojos y el mundo se colma con el tibio perfume que desprende tu cuerpo, con un hálito de besos robados que componen un glosario de días preciosos, con el imperceptible roce de tu mano cuando se acerca a la mía. Abro los ojos, despacio, con el miedo que me deja tu inocencia robada, pero es tu sonrisa la que acaricia mi vida, y mientras mis labios juegan a besos con la dulzura de los tuyos la fantasía baila desnuda con la realidad.


ALLÁ DONDE ESTÉS MIS SUEÑOS ESTÁN CONTIGO
PORQUE EL TIEMPO Y LA DISTANCIA NO EXISTEN
CUANDO DOS CORAZONES ESTÁN HECHOS PARA SOÑAR JUNTOS.


miércoles, 29 de enero de 2020

Deja que viva en tus sueños, que una palabra se haga caricia y sacie mis anhelos más íntimos, Deja que te abrace para que el tiempo se detenga mientras me acurruco en tus brazos
Me despierto y velo la belleza de tu sueño, te miro en silencio y dejo que la dulzura se haga tiempo. Hay amores que se transforman en poemas de diario, que alimentan el alma con el más mínimo de los gestos, que no hay que perseguirlos porque habitan a tu lado, que hacen versos con cada uno de sus besos.

martes, 12 de noviembre de 2019

NEPHER, COSECHADOR DE ALMAS, AMO DE LA ETERNIDAD

     Qaa se adelantó unos pasos dejando en un segundo plano su imponente ejército de no muertos. Un ejército construido desde la nada como ofrenda a uno de los Reyes Funerarios más grandes de entre todos los reyes muertos, el gran faraón Nepher, el Cosechador de Almas, el Amo de la Eternidad, como era conocido por sus enemigos. Habían pasado más de 10 años desde que el sumo sacerdote se despertara de su sueño centenario y comenzara a levantar un ejército de no muertos como nunca antes había visto el Viejo Mundo, falanges interminables de guerreros esqueletos, bloques majestuosos de caballería esquelética comandados por el príncipe Horemhed, despertado diez años antes, bestias de mármol y obsidiana que hacían empequeñecer a los grandes gigantes de Albión, escorpiones de roca y fuego con sus aguijones de piedra amenazantes como la propia muerte. Los caballeros de la necrópolis permanecían en el flanco izquierdo, estoicos y siniestros, con sus necrosierpes siseando con movimientos ondulantes, en el flanco derecho las falanges de carros ligeros esperaban una orden muda para iniciar la marcha. Era una preciosa imagen de la misma muerte esperando la resurrección de un heraldo que los guiase de nuevo en el fragor de la batalla, que les hiciera abrazar la gloria de unos tiempos pasados a los que ya era imposible volver. La mayor ofrenda que un Rey Funerario podría recibir después de desafiar a la muerte y vencerla, pero lo que verdaderamente helaba la sangre era el perpetuo silencio que envolvía al ejército, un silencio que daba forma al miedo, un silencio que había escapado de la tumba y su único fin era arrebatar la vida a los vivos, un silencio que precedía a la muerte.
     La inmensa tumba funeraria, una pirámide que se elevaba hasta casi alcanzar el cielo, un coloso de  bloques de arenisca y caliza que guardaba en sus entrañas el cuerpo momificado del gran rey. El cuerpo sin vida del sacerdote funerario se detuvo, un instante y volvió su mirada vacía a las tropas que esperaban a su faraón, era el momento de darles el rey que merecían, era el momento de que su verdadero comandante se pusiese al mando y recuperase el reino de Nehehkara en nombre de los no muertos. Qaa avanzó de nuevo y se adentró en la oscuridad del mastodóntico mausoleo, hasta desaparecer en el interior de la tumba. El viento soplaba formando remolinos de arena en la inmensidad del desierto, el tiempo se detuvo esclavo de los cánticos entonados mientras el sacerdote funerario Setti permanecía inmóvil, su rostro cadavérico observaba la eternidad como una parca huraña que esperaba un signo que revelara el destino. La noche cayó sobre las arenas y la tiranía del sol dio paso a un cielo estrellado  y una luna pálida que derramaba una luz mortecina sobre las huestes no muertas, aumentando aún más la imagen del terror. Sobre el marco difuminado de la puerta de la gran pirámide se dibujó la imagen del sacerdote funerario Qaa, el ejército permanecía en un silencio sepulcral, Qaa se apartó a un lado e hincó su rodilla en la arena dejando paso a la imponente silueta de Nepher, el rey de reyes. No hubo vítores ni alabanzas, solo una unánime reverencia de sus guerreros mientras el Cosechador de Almas avanzaba hacia su carro y se subía en él. El reinado del Amo de la Eternidad acababa de comenzar.


miércoles, 18 de septiembre de 2019

Si la muerte me visita en las tristes noches de invierno no quiero plañideras que dibujen cánticos húmedos hechos de olvido, ni recuerdos áridos donde enjuagar las penas caducas. Dejad que me vaya con ella, que el silencio sea una orgía de risas, que las palabras se hagan caricias y que la noche se tiña con la belleza de todo lo que hice en la vida.
Te busco y no te encuentro, sé donde estás, solo he de cerrar los ojos y te puedo encontrar, en las páginas de un libro que una vez me regalaste por nuestra amistad, en aquella vieja fotografía de una juventud sin final, en una simple palabra que se hace cariño en la memoria. El mundo es un poco más sórdido, más trágico, más inhumano sin ti, sin tu risa bailando en las estanterías de un pasado que ha perdido el futuro, de un presente raído que masculla poemas hechos de ausencias.