lunes, 11 de enero de 2021

CALLE DEL OLVIDO

He despertado entre la bruma de la necesidad y el blanco manto de la nostalgia, ataviado con los viejos sueños que nunca me abandonan y hambriento de unos mendrugos de felicidad. Esa felicidad efímera que pasa como una tormenta y deja sonrisas en los rincones más inaccesibles del alma, ese aroma que a veces se hace imperceptible pero basta cerrar los ojos un instante para percibir una gama cromática de sensaciones que azuzan los recuerdos. El tiempo se desliza con quietud, inexorable, como la arena que avanza incansable aunque parezca que nunca se mueve, pero su belleza estática lo devora todo a su paso, y cuando abres los ojos ya no queda nada, solo el silencio que revolotea entre las manos vacías y los amigos olvidados. Sueños rotos, desvencijados en algún oscuro rincón del corazón, amores imposibles que dan forma al deseo y dejan un lastre de cenizas en los cuerpos gastados de damas etéreas que escriben melodías inacabadas en la partitura de la melancolía. El viento sopla, frío como los sentimientos no correspondidos, como las sonrisas dibujadas por la cortesía y las miradas que perdonan la vida. No queda tiempo para pedir perdón, para dejar una caricia furtiva en el rostro de la tristeza, para escribir unos versos en el corazón del infortunio. Retazos de besos caducos manchando de saliva las escuálidas curvas de la ternura, la mirada triste de quien sabe que no tiene nada y solo busca un regazo cálido donde dejar descansar sus maltrechas penas. El tiempo huele a soledad, a mujeres banales que solo fueron aves de paso, a sexo gastado deprisa en las esquinas de las pasiones rotas. No hay bandas sonoras, ni finales felices, ni un último beso escrito sobre unos labios que saben a gloria, solo queda el murmullo de unos latidos difusos que se apagan con el paso del tiempo, de unas palabras que no dicen nada porque el silencio les ganó la batalla, de un amor no correspondido que pasea su tristeza por las desoladas calles del olvido, pero cuando cierro los ojos es mi sonrisa la que escapa de esos besos que una vez pasearon su gracia por la felicidad de mis labios.


HABITO PRISIONES DE RECUERDOS
CORAZONES HERIDOS QUE SANGRAN DE FRÍO
HABITO EN LA CALLE DEL OLVIDO
DONDE SE MUEREN LOS AMORES PERDIDOS.


sábado, 21 de noviembre de 2020

Te busqué entre mis sueños, entre las sábanas frías de noches en vela y soledades furtivas. En los parajes de un pensamiento por el que paseas a diario, en los silencios que deambulan por mi dormitorio vacío. Te busqué en la estela invisible que deja el perfume de tu cariño cuando se viste con el escuálido traje de la ausencia, y aunque te busco a diario siento que siempre estás a mi lado.

No importa la distancia, ni el tiempo, ni los besos olvidados. No importan los momentos que se fueron, las caricias que no fueron, el amor no correspondido. Solo importa la belleza que habita en el alma de un enamorado, la dulzura de un instante, el roce de una mano, el cariño que se queda cuando la pasión se ha marchitado.

jueves, 19 de noviembre de 2020

PENSAMIENTOS Y MIRADAS

Habito en la ternura de una mirada, en las noches de invierno donde la soledad deambula por los dormitorios vacíos. en los besos que se olvidan y dejan labios huérfanos y cariños estériles. Habito allá donde el olvido tiene su morada, en las cumbres infinitas de amores imposibles, en las palabras robadas a corazones heridos. Habito en los deseos escondidos que tienen miedo de presentar sus respetos al crudo destino, en los pétalos de las margaritas arrancados por los enamorados, en un beso que nadie quiere pero que esconde secretos inconfesables. Habito en una sonrisa inocente que escribe un "te amo" en la mirada, en el roce de unas manos que lo dicen todo sin decir nada, en un banco vacío donde un corazón herido se muere de frío. Habito en la miradas que se cruzan y no dicen nada pero dejan poemas eternos en la memoria, en el viento que pasea su gélido aliento por las calles vacías, en los silencios que llenan corazones vacíos. Habito en los portales oscuros donde se roban besos furtivos, en las lágrimas que derraman su cristalina tristeza por rostros heridos y dan forma a la efímera belleza, en la distancia que se interpone entre dos amores eternos. Habito en los atardeceres que pintan de fuego el horizonte infinito, en las pupilas de las mujeres que desprenden deseo, en las faldas muy cortas que desafían al pudor. Habito en las hojas que el otoño marchita, en las flores que la primavera despierta, en las pasiones sin dueño que pertenecen al mundo. Habito en las estrellas fugaces que conceden deseos tímidos, en las palabras que solo escuchan los sabios, en la belleza que se marchita cuando nadie la toca.  Habito en la nostalgia que deja una leve caricia, en los momentos íntimos que desprenden recuerdos tibios, en unas piernas tan largas que nunca llegué a descubrir donde llevaban. Habito en el rubor que desprende la inocencia robada, en la mano que pide clemencia y solo encuentra el vacío, en el regazo de aquellas mujeres que vendieron su alma por un puñado de besos. Habito en las quimeras del tiempo que murieron en los brazos de amores fugaces consumidos por el fuego de pasiones eternas.


HABITO EN LAS NOTAS DEL TIEMPO,
EN LAS PARTITURAS DE LABIOS VACÍOS
EN EL DESEO QUE CANTA DESNUDO AL OLVIDO,
EN LA BELLEZA DE UN BESO PERDIDO
QUE HACE DE LA PASIÓN UNA DULCE DELICIA.

miércoles, 4 de noviembre de 2020

 A veces la soledad es la mejor compañía, y a veces, solo a veces, una mirada es una declaración de amor encendida. A veces, algunas veces, el silencio te besa despacio y no necesitas nada más en esta vida.

 Una sonrisa dibuja un "te quiero" sin palabras, es una mariposa que se posa en la mirada y deja la impronta del deseo con el batido de sus alas.

viernes, 2 de octubre de 2020

PEDACITOS DE MI MEMORIA

Sueño los besos que no me dan, las caricias que nunca llegan y las palabras que dan forma a un sentimiento. Sueño una sonrisa que perdió el norte y un campo de baloncesto vacío, una historia que nunca pudo ser y unos besos que nunca rozaron mis labios. No es bueno añorar aquello que nunca llegamos a tener pero, a veces, los recuerdos son tan dulces que empalagan la propia imaginación, pasear por unos besos nunca dados, por un cuerpo inventado donde las caricias descansan del arduo trabajo de recorrer placeres orales, rozar unos labios sedientos que nunca calmaron tu sed, hacerle el amor a aquella esplendida mujer que paseaba a diario por tu mirada, dejar que la fantasía roce, solo un poquito, mi díscola memoria. Añoro los esplendidos atardeceres donde me abrazaba a la soledad y era feliz sin más, aquella sonrisa que una vez me dijo te espero en mi habitación, la preciosa mujer en ropa interior que me dejó su lujuria y su inocencia, aquel verano que nos comimos a besos. Sueño un sofá donde todas las promesas se cumplían y las orgías se recetaban a diario, un campo de sueños donde no había ni un sueño prohibido y una niña que se hizo mujer entre mis brazos. Aún recuerdo las lágrimas que humedecían las despedidas y el olor a felicidad que desprendía tu cuerpo cuando me abrazabas. La esplendida dama de noche que me enseñó todo lo que sé y lo que aprendí en todas aquellas alcobas perdidas, unos ojos que me escribían versos de azúcar y un corazón que nunca fue mío pero cuanto añoro no escuchar su latido. Ahora que la vida pasa despacito, ahora que ya no paseo por cuerpos prohibidos y mis sueños descansan de los avatares del camino, ahora es cuando más sueño contigo.
Sueño un patio de colegio, una juventud comedida y un corazón desenfrenado, las clases particulares y aquel precioso verano que te llevaste consigo, la algarabía que dejaban los amigos y el silencio, que desde que te fuiste, ha habitado conmigo. Una glorieta donde las noches se dilataban hasta hacerse infinitas y aquella adolescente que una noche me dijo lo mucho que me quería. Añoro las faldas muy cortas que iban insinuando los encantos ocultos, los labios de fresa que dejaban un sabor agridulce, y las quinceañeras que hacían del deseo un placer cotidiano. Añoro las amistades que son para siempre y los amores que nunca terminan, los finales felices y poder abrazarte como siempre lo hacía.


LA FELICIDAD VIVE ATADA AL TIEMPO,
MOMENTOS, LUGARES Y CORAZONES,
AMORES IMPOSIBLES QUE SE HACEN ETERNOS
EN LAS ESTANCIAS DE LA MEMORIA.