jueves, 11 de julio de 2019

DESIERTO


Mares incólumes de quietud
mecidos por susurros aéreos,
letanías con labios arenosos
esculpiendo soledad perenne.
Reino de sed y silencio, íntimo,
efluvios de ecos milenarios
modelando fantasías ocres
en un cuerpo enjuto y ajado.

Parajes paridos con vaginas de luz
cincelados a golpes de lluvia y sol,
amante hecho de aridez y calor
acariciado por la belleza serena
de mudos brazos hechos de arena.
Composición de misterio solar
escrita en las sábulas del tiempo,
mastodóntico avatar de fuego
lamiendo heridas en su piel de tierra;
paraíso hecho con seda de estrellas
ungido por lágrimas nacidas de un dios.

Gigante de matojos raídos
por cuyas ramblas yo camino,
tumba de sueños sin nombre
tallados en el sílice del destino.
Coloso de resplandor y agonía
Vistiendo una vejez sublime,
Parsimoniosa, cálida, eterna.

Mi alma está atrapada, por siempre,
en la belleza de sus besos de arena
al cálido abrazo de sus tiernos rincones
que corren, señoriales, por mis venas.



viernes, 7 de junio de 2019

SERES QUERIDOS

Despiértame cuando se acabe la tristeza, cuando las lágrimas dejen de correr por las mejillas. Despiértame cuando el sol y la luna se encuentren una mañana, cuando la poesía se escriba solo con miradas. Despiértame cuando vuelvas de ese viaje sin retorno, cuando la vida no sea un crudo invierno. Deja que duerma hasta que los besos me despierten, hasta que pueda sentir el olor del cariño en lo más hondo de mis sueños. Deja que duerma y vela mi sueño hasta que un día tu sonrisa vuelva a jugar en los rincones de mi alma, hasta que sienta que vuelves a mi lado y te acurrucas, de nuevo, en mi cama. Despiértame cuando la terrible soledad solo sea un espejismo, cuando tus recuerdos vuelvan de viaje y no me hagan daño en los sentidos. Despiértame cuando pueda ver de nuevo tu sonrisa, cuando la muerte no sea tan despiadada, cuando el tiempo me devuelva tus caricias. Deja que duerma, no te preocupes, a veces es mejor estar dormido que abrir los ojos y llorar por todo aquello que habita en el olvido. Deja que en mis sueños aún pueda pasear contigo, sentir el calor de tus manos cuando hace tanto frío, mirarte a los ojos y saber que has existido.
Despiértame cuando pueda abrazarte de nuevo, cuando baste un suspiro para dar aliento al resto de mi vida, cuando pueda pasear por el pasado y no me abata la melancolía. Despiértame cuando el dolor no sea tan insoportable, cuando los días sean amables y las horas no permanezcan atadas a tu risa. Despiértame cuando la nieve se derrita y no quede una esquirla de hielo en los recuerdos, cuando el verano haya regresado de su exilio. Deja que duerma aunque la vida pase y no me espere, aunque me pierda tantos besos como estrellas habitan en el cielo; es mejor estar dormido que vivir e ir dejando que los anhelos mueran despacito.
Despiértame cuando pueda volver a aquella vida donde la felicidad era mi amiga, cuando el estruendo de tus palabras retumbe en lo más hondo de mis entrañas, cuando la ausencia se haya ido. Despiértame cuando enero sea abril, cuando las golondrinas vuelvan a revolotear en mi ventana, cuando las miradas perdidas no me hagan daño en el alma. Despiértame cuando pueda sentir el perfume que desprendía cada uno de tus gestos, cuando la dulzura habite, de nuevo, en las letras de tu nombre, cuando vuelva a entrar en casa y no solo me reciba tu silencio. Despiértame cuando pueda volver a abrir los ojos y me encuentre, como siempre, con la sinceridad de tu cariño.


A QUIENES TE AMAN SIN REPAROS
A QUIENES TE REGALAN SU CARIÑO SIN REPROCHES
A TODAS AQUELLAS PERSONAS QUE AMO
PERO EL TIEMPO LAS HA ARREBATADO DE MI LADO.


viernes, 31 de mayo de 2019

DIFUMINADO

El aroma de tu cuerpo desnudo flotando por las habitaciones vacías, la nostalgia hecha escarcha en el corazón, el silencio que se desprende de tus besos más íntimos, las lágrimas que se aferran a cada una de tus palabras perdidas, las caricias que aún perduran en la piel de la memoria, los paraísos olvidados a los que nunca hemos de regresar, aquella canción que se escribió en el deseo de unos labios húmedos. Todo es un desierto escrito con la arena de tu nombre, un páramo de sentimientos áridos que se aferran a la hambruna de tu recuerdo, una cometa hecha con los retales de un amor imperfecto volando en el cielo plomizo de los corazones olvidados. Te amo, en las ausencias, en los silencios, en los reproches, te amo, en la tristeza que desprende una despedida, en la alegría que deja un beso robado, en la melancolía que se escapa de una mirada. Amo el tintineo de tu nombre cuando juguetea con mis labios, las mañanas frías abrazado al calor que desprende tu cariño, el sonido de la llave que anuncia tu llegada, el perfume que deja tu cuerpo cuando se desvanece entre una miríada de recuerdos.
Hay ausencias que calan en lo más hondo de los huesos, que enmohecen los besos tantas veces recordados, que dejan un regusto amargo en las papilas del pensamiento. La esperanza se pasea casi desnuda por los recovecos del deseo y por más que lo intento, no dejo de extrañar cada uno de tus gestos. La vida es un difuminado hecho con los retazos arrancados de unos labios maltrechos, un lupanar de belleza angosta donde la melancolía se alimenta de caricias borrosas y besos harapientos. Las habitaciones aún contienen el eco de tu risa, el aroma, casi imperceptible, de tu cuerpo bailando desnudo, el halo que deja la felicidad cuando el olvido se presenta, de improviso, sin ser invitado.


TU ROSTRO, TUS MANOS, TUS BESOS
SE HACEN ESCARCHA ENTRE LOS BRAZOS DE LA TÍMIDA FANTASÍA.
Y MIS LABIOS CORREN EN POS DE TI
DESATADOS COMO ESE RECUERDO IMPARABLE 
QUE SE ESTRELLA CONTRA LOS SILENCIOS DEL CORAZÓN.

lunes, 4 de marzo de 2019

Besos, quiero besos, corriendo desbocados por todos los rincones de mi cuerpo.
En algún lugar, un beso cansado tirita de frío, esperando el calor de unos labios donde posar su cariño.

viernes, 22 de febrero de 2019

NALA


                           Era nieve que se deslizaba                         
con pasos silenciosos
por los rincones de las salas,
sutil felino de ir por casa,
tigre en miniatura
de instintos caseros
  acomodada en la pereza.
  
Delicada gourmette
de manjares exquisitos
                         ronroneando complaciente                          
a los mimos de alquiler,
Exploradora cautiva
de cuartos escondidos,
paseando su mesura
por el diminuto patio
que conformaba
su jungla inexpugnable.

Llegó como un silbido
como un tímido gemir
en el país de los perdidos,
un mohín hecho de pelo
erizando el vello del cariño,
el peluche de un niño
recostado sobre el lecho
que conforma nuestro pecho.

Ojos de color caramelo
incólume estola blanca
paseando su fiero orgullo
por el sabor de su mirada,
Amaba la soledad de una ventana
la libertad contenida
en el cristal que la encerraba.
Fue tímida espectadora
del pasar de nuestras vidas
recostada sobre el cojín
que conformaba su existir.

Se marchó como vino
en silencio, furtivamente,
nos robó la felicidad
de sus travesuras compartidas,
se fue sin despedirse
se agazapó entre la espera
                  y partió hacia la muerte.                   

Nunca más te robaré una caricia,
jamás volveré a tu presencia
al fiero brillo de tus ojos
 presidiendo mi inocencia.
Te buscaré en los rincones
escondidos de la dicha,
                    pero tú ya no vendrás maullando                  
serás un hermoso sueño blanco
dormitando en mi desdicha.



A ESAS DOS BOLITAS DE PELO 
QUE LLEGARON UNA NOCHE DE INVIERNO
E HICIERON DE NUESTRAS VIDAS
UN VERANO ETERNO
(NALA Y SIMBA)


viernes, 9 de noviembre de 2018

ME ENAMORÉ

Me enamoré, perdí y gané, descubrí la belleza que se esconde tras una tímida sonrisa y habité un corazón que exhalaba amor con cada latido. Me enamoré, arriesgué mi felicidad al todo o nada, jugué en la díscola ruleta de los sentimientos rotos y me dejé esparcidos sueños austeros sobre los cuerpos desnudos de mujeres preciosas. Cambié mis hábitos de diario por las empalagosas caricias de manos cálidas y miradas frígidas, por el aliento perfumado de unos labios que sin decir nada me recitaban versos de amor. Me enamoré, en la soledad de una calle vacía por donde vagaban los amores perdidos, en la estela del viento que se enreda en la cintura y te hace cosquillas en los recuerdos tibios. Fingí que bailaba con la felicidad y escribí pasiones en la piel delicada de los amores fugaces, caminé descalzo por los parques que se construyen con las sonrisas olvidadas y dejé que el pasado se marchitara en las deliciosas caderas de mujeres fatales. Me enamoré de unos ojos de gata escondidos entre la penumbra que dibuja el cariño, de los suspiros que ronroneaban por los rincones de la necesidad y se hacen esquirlas en las estancias de deseos carnales. Dejé mi sonrisa para que otros fuesen felices y construí con lágrimas amores perfectos que nunca se acaban. Viajé tantas veces al país del olvido que ahora apenas recuerdo donde abandoné todos mis besos y cuando la vida se para siento que los sueños me devoran el alma. Me enamoré de la belleza perpetua que reside en los cuerpos imperfectos de señoras que desafían al paso del tiempo y una vez, cuando era joven, visité unos labios que jamás pude olvidar. 


ME ENAMORÉ DE LA BELLEZA QUE HABITA EN EL ALMA
DE LA BELLEZA QUE EL PASO DEL TIEMPO NO MATA
DE ESA BELLEZA COHIBIDA QUE SE HACE ETERNA
CUANDO DOS ALMAS GEMELAS SE BESAN CON UNA MIRADA.